La reciente información del INEI[1] (2009) sobre la disminución de la mortalidad materna a una tasa de 103 por 100,00 nacimientos hay que tomarla con prudencia.

Se trata de una medición con instrumentos distintos a los empleados anualmente por la OGE[2] y la OEI[3] del Ministerio de Salud; llama la atención una caída pronunciada respecto de la tendencia que las anteriores habían registrado, en función al número de muertes y nacimientos. El tema de la desviación de esta nueva medición es un tema a ser tomado en cuenta.

Aún confirmándose la disminución, hay una tarea por culminar en tanto que en términos cuantitativos hay un significativo número de muertes maternas que son evitables y porque las muertes perinatales dentro de las muertes infantiles, permanecen sin disminuir significativamente como lo han hecho las muertes en otros segmentos de este grupo de peruanas y peruanos.

Los indicadores manejados por el MINSA muestran que las estrategias que con esfuerzo se viene implementando tanto en el sector público como en el privado vinculado a la cooperación técnica internacional (trabajo preventivo – promocional con agentes comunitarios de salud y líderes comunales, control prenatal y puerperal, plan de parto, psicoprofilaxis, adecuación intercultural, suplementación de fierro y nutrición balanceada para la gestante, estimulación prenatal y temprana, redes de referencia y contrareferencia, casas de espera, parto institucional, manejo oportuno y adecuado de las emergencias obstétrico perinatales, planificación familiar, lactancia materna plena a libre demanda, etc.) van dando frutos y que por tanto no deben ser dejadas de lado sino que deben ser apoyadas mas que nunca.

Sería un grave error considerar retroceder en el respaldo financiero y estratégico a la resolución de una problemática que, adecuadamente abordada, a su vez repercute positivamente en la atención de la salud de toda la población. Quienes estén preparados para atender adecuadamente a la madre gestante, parturienta y puérpera, y al recién nacido, están preparados para atender otras situaciones de salud.

La salud de las madres y los recién nacidos seguirá siendo de un lado un tema prioritario de derechos y responsabilidades en salud; y de otro uno de los mejores y mas reales indicadores de desarrollo de una comunidad, una región, un país.

No bajemos la guardia.

Fernando Carbone Campoverde

Medicus Mundi Navarra

Delegación Perú

[1] Instituto Nacional de Estadística e Informática

[2] Oficina General de Epidemiología

[3] Oficina de Estadística e Informática