En Perú, la mujer representa el 50.3% de la población total, es decir más de la mitad de peruanos son del sexo femenino. Sin embargo, como en muchos países de Latinoamérica, la situación de la mujer ha sido de desventaja, especialmente en el área rural. No obstante y poco a poco,  las cosas están cambiando y en la actualidad sería imposible hablar de desarrollo sin destacar la participación de la mujer rural en este proceso.

Así, a 3,450 metros sobre el nivel del mar, en la alejada comunidad de Haparquilla, en la provincia de Anta, Cusco, encontramos un ejemplo de ello. La Red de Productores de Lácteos Santa María, una organización liderada por mujeres que está contribuyendo a cambiar la situación de pobreza en la que vivían las familias de la zona y que se proyecta como el motor de desarrollo de la comunidad.

“La idea nació hace cuatro años, cuando la Fundación Ayuda en Acción nos apoyó con la construcción de un Centro de Educación Temprana para nuestros niños” Cuenta Nicanora Mamani, de 57 años y madre de seis hijos quien es una de los promotoras de la red. “Nuestros pequeños estaban desnutridos y aunque la mayoría teníamos ganado, no sabíamos que hacer. Fue entonces que el equipo de Ayuda en Acción nos impulsó a organizarnos y así, al ver nuestro potencial, nos capacitaron y todo empezó a mejorar”.

Luego vendría la implementación de establos para el manejo técnico del ganado y la producción de leche. Pero las mujeres querían ir más allá y fue así que decidieron formar la Red de Productores de Lácteos con el fin de implementar una planta que no sólo les permita comercializar la leche sino también quesos, mantequilla, yogurt y otros productos para generar mejores ingresos.

“Las mujeres de la comunidad nos hemos esforzado mucho para lograr lo que tenemos, no ha sido fácil, a muchas nuestros esposos no nos apoyaban porque no les gustaba que asistan a las capacitaciones, pero con el tiempo aceptaron y ahora también trabajan con nosotras” Asegura María Orellana, madre de dos niños quien a sus 34 años ha asumido la presidencia de la Red.

Además de ello, las mujeres organizadas de Haparquilla empezaron a mejorar sus condiciones de vida a través del Programa de Viviendas Saludables de Ayuda en Acción. “Vivíamos con los cuyes, perros y otros animales dentro de la casa, todos en una sola habitación y desordenados, hasta nuestras vacas estaban mejor que nosotros y eso tenía que cambiar. Tampoco fue fácil, mi esposo se molesto mucho porque sentía que nadie debía meterse en su modo de vida, pero al final hoy es el más feliz con todo” cuenta  Ruth Huanaco, integrante de la red.

Hoy, son 21 familias las que integran la Red de Productores de Lácteos “Santa María” un proyecto que nació gracias al empuje de las mujeres de la comunidad  y que ya ejemplo de cambio para otras comunidades. “Nuestra meta es que más mujeres se suman a nuestra red y claro vender nuestros productos en toda la región Cusco y porque no, en todo el Perú. Con esfuerzo todo es posible” añade María Orellana, la presidenta de la Red.