Por: Teresa Carpio Villegas/Directora de País, Save the Children

La siguiente revolución mundial es darle a cada niño del planeta la oportunidad de sobrevivir y gozar de todos sus derechos. Este fue el lema de Save the Children en el 2009 cuando lanzó la Campaña global: Cada niño cuenta.

En el día del niño, Save the Children ratifica su compromiso con la primera infancia buscando que los Estados cumplan con las metas 4 y 5 de los Objetivos del Milenio aprobados en el 2000: Reducir en dos tercios la mortalidad de los niños menores de 5 años y reducir la mortalidad materna.

9 millones de niños mueren cada año, más de 24 mil niños están muriendo en este momento, mientras tú lees este artículo, por causas absolutamente prevenibles como neumonías, diarreas u otras enfermedades infecciosas que pueden desterrarse con la vacunación oportuna.

Y ¿cuál es la situación en Perú? Se estima que 4,1 millones de niños son extremadamente pobres (38%), la tasa de mortalidad de niñas y niños menores de 5 años es de 19 niños por cada mil nacidos vivos, el 18% sufre de desnutrición crónica y el 50% tiene anemia, mientras que en Chile la cifra es sólo del 1,5%. Incluso, en los distritos más pobres como los de Huancavelica la cifra de desnutrición supera el 50%, porcentaje comparable a los países africanos como Burundi, Sierra Leona, Madagascar.

En cuanto al aspecto educativo, cifras del Consejo Nacional de Educación revelan que casi dos millones de niñas y niños no tienen acceso a educación inicial y solo el 3.2 % de niñas y niños de 0 a 2 años fueron atendidos por algún servicio educativo.

En los últimos años, el Perú ha avanzado en la lucha de estos males, pero podría hacerlo más rápido y con mayor eficiencia. Para lograr una mejora en la calidad de vida y en la atención de los niños y niñas se debe trabajar de manera articulada, con un enfoque integral y poniendo al niño en el centro de la política pública.

En cuanto a los servicios, es necesario estandarizar su calidad. Puede haber distintas modalidades de intervención, pero éstas deben responder a las necesidades y derechos de los niños y niñas, no a las del sector, ni de sus funcionarios y operadores. La integralidad, la inclusión, la intersectorialidad y la coordinación entre los tres niveles de gobierno debe ser el enfoque de la gestión por resultados.
Debemos tomar en cuenta, asimismo, que los niños y niñas, sobre todo la primera infancia, son más que educación, salud y nutrición; los componentes de protección, estimulación temprana, identidad y participación, también deben ser tomados en cuenta en la gestión pública. La primera infancia requiere que todos sus derechos sean realizados simultáneamente.

Hoy, nos encontramos en una situación política inmejorable, el Presidente de la República ha colocado el tema de la primera infancia en la agenda de todo el país y la alcaldesa de Lima, respondiendo a su responsabilidad frente a la transferencia de servicios y programas sociales plantea constituir la Mesa Metropolitana por la Primera infancia. Tomémosles la palabra, para que la infancia tenga presente y futuro, para que la esperanza no se pierda, todos los niños cuentan.

Columna publicada en www.ideeleradio.org.pe