Al cierre de las inscripciones para las elecciones del domingo 3 de octubre, el Jurado Nacional de Elecciones informó que se habían presentado alrededor de 100,000 personas en las diversas listas de candidatos a los distintos cargos de los gobiernos regionales y municipales. Entendemos que es una cifra que supera la de los procesos previos y nos da un a media de 1 candidato por cada 280 habitantes.

En las últimas semanas exploramos las redes sociales, los espacios mediáticos, la creciente propaganda electoral y la información oficial en torno a la presentación de los planes de gobierno (requisito exigido para admitir la candidatura de una lista); algunas impresiones que podemos compartir al respecto son:

En muchos casos parece haberse cumplido con una formalidad, sin darle la importancia que merece a lo que debería ser la razón más importante para elegir una opción u otra: un plan de gobierno claro, concreto y realizable.

En su mayoría se trata de propuestas generales, con poca concreción, en no pocas ocasiones son reescritura o calco de presentaciones previas (ya sea que sus autores hubieran sido elegidos o no en elecciones anteriores); muchas no contemplan lecciones aprendidas respecto de lo ocurrido en los 4 últimos años: no implican necesariamente una continuidad de acciones exitosas o la enmienda de equivocaciones evidentes, no parten de procesos de consulta ciudadana participativa y/ o no se basan en estudios serios de factibilidad; las promesas abundan, la políticas y estrategias sostenibles no.

Hay honrosas excepciones, pero debiendo ser las más, parecen ser las menos.

Hay algo más preocupante aún a menos de dos meses de las elecciones:

Pocos ciudadanos se interesan por esta situación y/o por conocer lo que los candidatos proponen; los que parecen interesados en las propuestas y en que las mismas lleguen a toda la ciudadanía son una minoría en el universo de 19 millones de votantes, incluyendo a 3 y medio millones de jóvenes que acudirán a las urnas por primera vez.

Los espacios que los diversos medios brindan para conocer las propuestas de las candidaturas regionales o municipales son pocos y en su mayoría no son aprovechados debidamente por los candidatos para dar a conocer lo que se pretende hacer (aunque sea con las deficiencias previamente señaladas).

Hay algunos esfuerzos loables (de las Mesas de lucha contra la pobreza, de organizaciones de la sociedad civil, de las iglesias, etc.) por promover foros de presentación y discusión de las diversas propuestas, buscando incluso algunos compromisos mínimos de todos los candidatos en una determinada jurisdicción, ante temas de carácter social fundamentales para el desarrollo sostenible y la superación de la pobreza de las poblaciones a quienes piden un voto de confianza; pero nuevamente debiendo ser los más, parecen ser los menos.

Un voto de confianza, no puede ni debe ser un voto ciego; la ciudadanía antes que votar por rostros, nombres, imágenes, promesas, referencias de terceros, simpatías, obras de última hora, repartición de regalos, etc., debe votar sobre planes y propuestas a partir de las cuales pueda exigir cumplimientos y en las cuales pueda involucrarse proactivamente.

Estas elecciones no solo señalarán el camino para las del próximo año; darán poder, autoridad y responsabilidad a gobiernos municipales y regionales por 4 años para abordar políticas y estrategias sociales que para muchas jurisdicciones del Perú mas que una necesidad urgente, son literalmente “cuestión de vida o muerte”: la vida o muerte de su infancia, de sus jóvenes, de sus madres gestantes y recién nacidos, de sus ancianos, de todos sus ciudadanos al fin y al cabo.

Hagamos todo lo posible para tener un proceso de elección ciudadana debidamente informada, que marque para los siguientes 4 años una diferencia significativa con lo ocurrido en el pasado y que depare un futuro mejor a los pueblos del Perú, en especial para los afectados por al exclusión y la pobreza.

Fernando Carbone Campoverde

Medicus Mundi Navarra

Delegación Perú

Sobre El Autor

La Coordinadora de Entidades Extranjeras de Cooperación Internacional (COEECI) es una red fundada en el año 1994. Agrupa a organizaciones privadas de cooperación internacional para el desarrollo que laboran en el Perú. Su principal objetivo es actuar como interlocutor organizado de estas entidades ante el Estado peruano, así como ante las instituciones privadas y públicas relacionadas con el tema.

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