La caoba (Swietenia macrophylia) está prácticamente extinta en la mayor parte de la Amazonía. Sin embargo, hoy los mismos pobladores indígenas que ayudaron a controlar la tala ilegal de la especie en el Perú, son quienes empiezan a exportar el fruto de años de trabajo conservación y manejo: semillas de caoba silvestre.

“Los pueblos indígenas del Purús, empezaron combatiendo la tala ilegal y ahora exportan las semillas de las caobas que con tanto esfuerzo han protegido, a otras regiones del Perú, y ojalá pronto, a toda la Amazonía”, señala el Biólogo Jorge Herrera de WWF. Herrera ha sido testigo de la evolución de la región del río Purús, de ser una tierra olvidada y a merced de taladores y cazadores ilegales a convertirse en un complejo de áreas naturales protegidas modelo, que hoy exporta experiencias y recursos al resto de la Amazonía.

El río Purús es uno de los principales tributarios del Amazonas. En torno a él se extiende, por más de 2,7 millones de hectáreas (un área mayor que El Salvador) el complejo conformado por el Parque Nacional Alto Purús (el más grande del Perú) y la Reserva Comunal Purús (RCP), creados oficialmente en 2004 con el apoyo y respaldo técnico de WWF Perú. Esta enorme región de bosques tropicales, es hogar de al menos 8 pueblos indígenas, incluyendo una cantidad desconocida de indígenas en aislamiento voluntario.

Alfredo Melendez, nativo Sharanahua de Santa Clara, mostrando una semilla del árbol de Caoba. Reserva del Alto Purús, departamento Ucayali, Perú.

 

Durante años, actividades como la tala y caza ilegal ejercieron una fuerte presión en estos singulares bosques, perturbando a las comunidades indígenas y, peor aún, generando impactos inimaginables sobre los pueblos aislados. Hoy, las comunidades indígenas han conformado la organización ECOPURÚS, con la finalidad de asumir directamente las labores de vigilancia de la reserva comunal y sus territorios, complementando las acciones de la Jefatura del parque y la reserva comunal que en conjunto han permitido controlar la tala ilegal y devolver la tranquilidad al bosque.

En ese contexto, tres comunidades indígenas de la RCP (Laureano, Monterrey y Pozo San Martín) han dado un paso más allá, comprometiéndose con la singular tarea de manejar semillas de caoba como una potencial fuente de ingreso. “Esta es la mejor prueba de que la conservación puede generar ingresos directos para las poblaciones locales”, enfatiza Herrera, quien recuerda que solo durante el año 2010 se han cosechado 40 kilos de semillas de caoba que con el aval del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP) han podido ser comercializadas en la ciudad de Pucallpa.

Los 40 kilos de semillas no solo han generado ingresos adicionales cercanos a los USD 5000 para las tres comunidades, sino que han sido vendidas a empresas reforestadoras con prácticas de responsabilidad social y ambiental que además trabajan en el marco de Pago por Servicios Ambientales, cerrando así un ciclo que no solo beneficia a la población del Purús, sino también al bosque.

Estas innovadoras experiencias que combinan conservación e ingresos económicos vienen generando interés más allá de Purús. Es así que el Jefe de la colindante Parque Estadual de Chandless al otro lado de la frontera, en Acre (Brasil) ha manifestado su interés en aprender del lado peruano y hoy, viene coordinando con los líderes de ECOPURUS la realización de talleres de intercambio a fin de replicar experiencias de manejo de recursos como las tortugas de río y la caoba, realizadas en el lado peruano.

“Las comunidades indígenas han sido las protagonistas desde un inicio; ayudaron a combatir la tala ilegal, se convirtieron en guardianes de sus bosques y hoy manejan una diversidad de recursos como parte de experiencias que los benefician a ellos, pero también a otras regiones amazónicas del Perú y más allá”, concluye Herrera.

Este trabajo se ha realizado en el marco del Proyecto Iniciativa cabeceras del Amazonas, gracias al apoyo de The Gordon and Betty Moore Foundation.

Fuente: Boletín WWF